Continuidad o no del modelo económico vigente, esa es la cuestión que desvela a empresarios, industriales, sindicalistas y trabajadores en general respecto de lo que pueda suceder durante el año electoral. Al mundo económico argentino le interesa saber cómo funcionará la economía, más allá de los Kirchner, plantea Mariano Lamothe, economista jefe de la consultora Abeceb.com. Y, en este aspecto, la negociación precios-salarios será la clave de 2011, un año en el que se definirá también el rumbo político e institucional del país.
"Los empresarios están pensando sobre cómo se dará la negociación salarial para establecer el impacto que tendrá dentro de la organización. Frente a los escenarios planteados en anteriores discusiones, podemos decir que hay menos márgenes en las empresas para absorber los aumentos salariales", señala el economista. Por eso sugiere: "hay que seguir de cerca el resultado de la puja distributiva". El problema más grave, a su criterio, lo enfrentarán las provincias. "Es necesario saber hasta dónde pueden aguantar los gobernadores una negociación que se les presentará como complicada, dado que el peso de los salarios en los presupuestos es equivalente al 50% o más del total de gastos de cada distrito", indica.
Los macro y los microclimas también serán fundamentales para vaticinar lo que pueda suceder el año que viene. Según Lamothe, el Ejecutivo tiene la necesidad de mantener anclado al dólar y esperar que el año que viene se genere un colchón, en base a lo que está sucediendo con la economía de Europa. "Muchos quieren saber si se profundiza la volatilidad en el bloque, si se apreciará el dólar y cómo impactará esto en los commodities. También qué sucederá con el clima, si habrá o no sequías", enumera.
Brasil también seguirá siendo clave, sobre todo por su capacidad para sostener el ritmo industrial argentino, dice el economista de Abeceb.com. "Creo que habrá un derrame de inversiones para alentar la actividad en el vecino país y esto, de alguna manera, repercutirá favorablemente en la Argentina", considera.
Respecto de la inflación, Lamothe afirma que no habrá una espiralización. "Hay que evitar, no obstante, que la inflación trepe a un escalón más alto de lo que está hoy", puntualiza. "Con respecto a la estimación de la inflación para el próximo año consideramos que, a pesar del anuncio, las mismas se mantendrán en los dos dígitos, siendo el alza de precios esperada del 22,1%", sostiene un reciente informe de la consultora privada.
La elaboración del nuevo índice, con la colaboración del Fondo, demandará alrededor de un año. En tanto, el programa monetario probablemente sea más flexible, con metas más amplias y por otro lado, al ser el próximo un año de elecciones llevara adelante un incremento del gasto público, es decir se mantendrá una política fiscal expansiva. Lamothe dice que este año ha sido de constantes ajustes de precios. "Vimos que muchos precios relativos se dispararon; pasó con los combustibles, por caso. Frente a esto, las distorsiones de precios se fueron achicando con lo que se reducen las presiones para el año que viene", señala.